¿Cómo afecta el encierro prolongado en las parejas?

Por Psicólogo Barcelona.

Cuando ya pasaban dos semanas que nos encontrábamos confinados por el COVID-19, la revista Elle me plantea algunas cuestiones de interés sobre las consecuencias psicológicas que supone el encierro prolongado en las parejas. ¿Realmente los conflictos en la pareja actuales son debidos a que no tenemos espacio para liberar las tensiones de la relación o están emergiendo todo un iceberg de cuestiones irresueltas que se encontraban escondidas?

problemas de pareja encierro

Colaboración como psicólogo experto en la revista Elle 01/04/2020

¿De qué manera el confinamiento puede sacar lo peor de nosotros; tanto como para poner en riesgo a la pareja?

En estos últimos días, hemos leído noticias provenientes de China en las que se informa que el número de divorcios ha aumentado considerablemente debido al confinamiento. Tradicionalmente son dos los aspectos que principalmente ponen en riesgo a la pareja. En primer lugar, la convivencia y la poca distancia interpersonal acentúan la conflictividad entre personas. En segundo lugar, contraer una enfermedad puede llegar a desequilibrar la simetría en la pareja.

¿Cómo es posible que esta situación rompa relaciones llenas de amor? ¿No se supone que el amor puede con todo?

Lo que el confinamiento pone en juego aquí es la realidad de pareja. Quizá la relación no andaba tan bien como se pensaba. En situaciones de estrés vital, las personas nos replanteamos hacia dónde queremos ir. En estos días, realizando los seguimientos a mis pacientes, me relatan que el tiempo de encierro les hace pensar sobre qué es lo realmente importante en sus vidas. Qué desean mantener y qué no. Re-evalúan. Y en esta re-evaluación casi irremediablemente, aparece la pregunta sobre si la persona con la que están conviviendo es la persona con la que desean pasar sus días.

psicólogo ruptura amorosa

Después de las vacaciones de verano, también hay muchos divorcios. Sin embargo, a priori, parece una situación más amable. ¿Qué diferencias podemos anotar entre un ‘encierro’ y este?

Como bien planteas, es sólo a priori que la situación sea más amable. Los meses de Septiembre y Octubre son los meses en los que tradicionalmente se producen más divorcios en España. Las razón, obvia. Las parejas pasan más tiempo juntas. Si durante el año, estamos envueltos en nuestras rutinas de trabajo, deporte y demás actividades, la posibilidad de pasar más horas juntos, hace que nos confrontemos con la persona que nos acompaña. En consulta, los meses de Septiembre y Enero son aquellos en los que las personas acuden mayoritariamente a terapia por conflictos relacionados con la pareja y familia, justo después de las vacaciones de verano y navidades.

¿Afecta en la tensión que se genere durante estos días de confinamiento el espacio? Es decir, es más probable que haya peleas si se vive en una casa pequeña que si se está en un piso grande, chalet…

Por supuesto que sí. Estudios comprueban que el espacio físico puede facilitar o dificultar la convivencia en pareja. El hábitat influye en cómo desarrollamos desde nuestros quehaceres domésticos hasta las actividades de ocio. Si las características del hábitat (estoy pensando por ejemplo en un apartamento pequeño) hacen que las personas deban convivir siempre en el mismo habitáculo, no se deja  lugar para el distanciamiento necesario que en situaciones de conflicto las personas requerimos.

En mediación de conflictos por ejemplo se utiliza la técnica de “salir al balcón” para mirar desde lejos lo que está más cerca. Para frenar escaladas en los conflictos es sano salir un rato de él, pidiendo un descanso, un receso que quizá en un apartamento de 40 metros cuadrados es realmente complejo poner en práctica.

¿También afecta si se tienen hijos o no?

En estos momentos en los que los hijos han reducido su contacto social con amigos, compañeros de clase, profesores, etc…  es inevitable que aparezcan momentos de frustración y sobrecarga. Las escuelas hacen bien en mandar sus programas educativos online a los padres para que estos puedan implementar una rutina estable en el tiempo que dure el confinamiento. No somos impermeables al malestar de los hijos, y no debemos olvidar que seguimos siendo el ejemplo en el que se miran al espejo. Si nosotros nos cuidamos adecuadamente, ellos nos imitarán.

¿Y cómo afecta la situación laboral de cada uno? Por ejemplo, si uno teletrabaja y el otro no; si uno tiene empleo y al otro le acaban de despedir, etc.

Se encuentra mucha variación entre personas a la hora de enfrentarse a la pérdida del empleo. En la práctica se observa que si tu autoestima se basa en gran parte en lo que has labrado en tu identidad laboral, en el momento de la pérdida del empleo aparece un vacío difícil de completar.

Si el periodo de desempleo se augura largo, aparecen sentimientos de impotencia y frustración.  Inevitablemente esto toca en la pareja. La manera en la que enfoquen el duelo de la pérdida del empleo hará que la pareja salga más reforzada de la adversidad o que quizá se desemboque en la separación de la misma.

¿Y cómo afecta la salud? ¿La relación puede resentirse más/menos si uno de los dos padece el COVID-19 y debe cuidar al otro?

El cuidado de personas que padecen alguna enfermedad transita entre ser una experiencia satisfactoria y convertirse en una carga al conllevar una dedicación plena que hace que el cuidador otorgue más tiempo al otro que a sí mismo.

Se debería poder atender a las demandas personales del cuidador, tanto fisiológicas como psicológicas y sociales. Si no se hace caso a estos aspectos la relación de pareja puede deteriorarse.

¿Realmente esta situación procede de que no tenemos espacio para liberar las tensiones de una relación de pareja o lo que hace es hacer emerger todo un iceberg que se encontraba escondido?

Ambas hipótesis las considero explicativas de la aparición de conflictos en la pareja. Por un lado transitan aspectos más instintivos. El encierro, la incapacidad de movernos hace que no nos cuidemos como hacíamos antes. Necesitamos hacer ejercicio para liberar las hormonas ligadas a la felicidad como son las endorfinas, la serotonina, la dopamina y la oxitocina. Por el otro lado, la cohabitación con nuestra pareja hace que no haya espacio para reprimir nuestros conflictos y que estos salgan a la luz.

iceberg conflicto pareja

¿Hasta qué punto es posible renegociar, al menos este tiempo de confinamiento, el reparto de las tareas en casa?

No solamente es posible renegociar el reparto de las tareas en casa sino que lo considero fundamental. Este cambio de contexto hace que la familia deba sentarse a revalorar los roles que cada uno juega en el hogar en función del cambio que haya supuesto en la cotidianeidad del hogar. El reparto desigual del trabajo doméstico, así como la conflictividad que puede generar, contribuyen negativamente a la satisfacción con el proyecto conyugal.

¿Qué recomendaciones en general haríais para que no se deterioraran las relaciones de pareja ahora que tenemos que pasar tanto tiempo encerrados?

Debemos pensar que para que salgamos reforzados personalmente y como pareja de este difícil momento hay que establecer pautas de cuidado individual y de atención mutua.

Lo que podemos hacer por nosotros mismos es establecer rutinas realistas. Por ejemplo, mantener los horarios de sueño, no sobreexponerse a noticias sobre el virus para no caer en negatividad.

Aprender o perfeccionar algo que uno deseaba y que antes no disponíamos tiempo para hacerlo. Un aspecto que se me olvidó mencionar antes es la admiración por el otro. Nos enamoramos de personas que realizan actividades que para nosotros son valorables. No olvidar obviedades como realizar ejercicio físico o mantener una correcta alimentación.

Apoyarnos en nuestras redes sociales para comunicar con familia y amigos. Si hay hijos de por medio, no olvidemos que debemos hablar con ellos. Informarlos de lo que ocurre adecuando el lenguaje a la edad de los niños. No olvidar que nuestro comportamiento modela el de nuestros menores.

En este complicado momento si deseamos salir reforzados como pareja tendremos que armarnos de paciencia y empatía, ser más respetuosos que nunca, sostenernos en el otro cuando lo necesitemos y por último y no por ello menos importante, realizar una división de los roles del hogar que los miembros del hogar consideren justa.

Estas preguntas fueron la base de la publicación en la revista Elle.

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Licenciado en Psicología, Máster en Psicopatología Clínica por la Universidad Ramón Llull, Máster en Mediación Comunitaria por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster en Intervención Psicosocial por la Universidad de Barcelona. Actualmente compagina la psicoterapia de adultos en su consulta privada con la docencia en el Máster de Practica Clínica Online de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitiva-Conductual (AEPCCC).

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